Prejubilación: Requisitos, condiciones y todo lo que debes saber

Ester Saez, Directora de Outplacement y Desarrollo en Lukkap
Directora de Outplacement y Desarrollo
04 de noviembre, 2026
La prejubilación es un acuerdo entre empresa y trabajador que permite finalizar la relación laboral antes de la jubilación ordinaria. En este artículo descubrirás cuáles son los requisitos y condiciones, cómo negociar un plan de jubilación y los programas que incluye el servicio de Outplacement en empresas.

Persona leyendo unos documentos sobre prejubilación

¿Qué es una prejubilación?

Más que una forma de jubilarse, la prejubilación es una fórmula para organizar el periodo entre la salida de la empresa y el acceso futuro a una pensión. Puede acordarse individualmente o formar parte de un plan colectivo de reorganización, y sus condiciones dependen del pacto alcanzado y del marco laboral aplicable.

Estos acuerdos pueden contemplar compensaciones económicas, como pagos periódicos durante un tiempo determinado, y medidas para mantener las cotizaciones a la Seguridad Social. Sin embargo, no existe una edad mínima general que dé derecho automáticamente a prejubilarse, ni una prestación pública específica de prejubilación.

Por eso, es importante no confundirla con la jubilación anticipada, que sí permite acceder a una pensión antes de la edad ordinaria siempre que se cumplan los requisitos legales. En cambio, un profesional prejubilado no adquiere automáticamente la condición de pensionista. Esta diferencia es fundamental para planificar correctamente la transición y valorar las implicaciones del acuerdo.

Comparativa entre prejubilacion y jubilación anticipada

Requisitos para la prejubilación

Para plantear una prejubilación, lo primero es comprobar si las condiciones de salida son viables tanto para la empresa como para el profesional. A diferencia de la jubilación anticipada, no existe una edad mínima ni un número de años cotizados que den derecho automáticamente a una prejubilación. Los criterios pueden variar según el acuerdo, el plan empresarial y las circunstancias de cada trabajador.

Antes de negociar, conviene analizar dos cuestiones, las condiciones que se pactarán durante el periodo de transición y los requisitos necesarios para acceder posteriormente a la pensión de jubilación. Esta última sí está regulada por la Seguridad Social y depende, entre otros factores, de la edad y los años cotizados. Revisar ambos aspectos desde el principio ayuda a evitar decisiones que puedan comprometer la estabilidad económica futura del profesional.

Edad y años de cotización

La edad a la que un profesional puede prejubilarse depende de las condiciones acordadas con la empresa, no de un requisito legal único. Lo importante es comprobar cuándo podrá acceder a su pensión y cómo se mantendrán sus cotizaciones hasta ese momento.

En 2026, la edad ordinaria de jubilación en España es de 65 años para quienes acrediten al menos 38 años y 3 meses cotizados, y de 66 años y 10 meses para quienes no alcancen ese periodo. Además, para acceder a una pensión contributiva se requieren, con carácter general, al menos 15 años de cotización, dos de ellos dentro de los últimos 15, con las particularidades previstas legalmente. Estos requisitos pueden consultarse en la Seguridad Social.

Por eso, antes de aceptar una prejubilación, es fundamental revisar la vida laboral y valorar cómo afectará el acuerdo a la futura pensión.

Acuerdo entre empresa y trabajador

No basta con cumplir una determinada edad o llevar muchos años en la empresa, la prejubilación requiere que existan condiciones de salida acordadas entre las partes. Puede negociarse individualmente o formar parte de un plan más amplio, con intervención de la representación de los trabajadores cuando corresponda. Por tanto, la antigüedad no genera por sí sola un derecho automático a prejubilarse.

Antes de formalizar el acuerdo, es importante que ambas partes comprendan sus implicaciones. Una extinción de mutuo acuerdo no tiene las mismas consecuencias legales que una salida vinculada a un despido colectivo, por lo que conviene revisar el procedimiento aplicable y dejar los compromisos claramente documentados.

Convenio especial con la Seguridad Social

Uno de los aspectos que conviene proteger en una prejubilación es la continuidad de las cotizaciones, ya que dejar de trabajar antes de acceder a la pensión puede afectar a su cuantía futura. El convenio especial con la Seguridad Social permite, cuando se cumplen los requisitos correspondientes, seguir cotizando por determinadas contingencias, incluida la jubilación.

No todas las prejubilaciones implican automáticamente la suscripción de este convenio. En determinados despidos colectivos que afectan a trabajadores de 55 años o más, la normativa establece obligaciones específicas para la empresa. En otros casos, puede valorarse la suscripción de un convenio especial ordinario.

Por eso, antes de formalizar el acuerdo, es importante comprobar qué modalidad corresponde y cómo se mantendrán las cotizaciones durante la transición.

Situaciones en las que puede aplicarse una prejubilación

La prejubilación puede plantearse cuando una empresa necesita adaptar su plantilla a nuevas necesidades organizativas. Es habitual considerarla en procesos de reestructuración, transformación empresarial o relevo generacional, especialmente cuando se busca facilitar la salida de profesionales próximos a la jubilación.

En algunos casos, estos acuerdos forman parte de un plan colectivo vinculado a un Expediente de Regulación de Empleo (ERE). En otros, pueden surgir de una negociación individual. No todas las prejubilaciones están asociadas a un ERE, ni todos los ERE incluyen acuerdos de prejubilación.

En cualquier escenario, es fundamental valorar las circunstancias de cada profesional y comprobar que las condiciones acordadas permitan afrontar la transición con suficiente seguridad económica.

Condiciones de una prejubilación

Una vez definidos los requisitos, el siguiente paso es concretar qué condiciones económicas y laborales tendrá la salida del profesional. No existe un paquete de prejubilación único, las condiciones dependen de lo acordado entre las partes, de la vía de desvinculación y de las obligaciones legales que correspondan en cada caso.

Para valorar adecuadamente una propuesta, es necesario analizar cuatro aspectos: los ingresos que percibirá el trabajador, la continuidad de sus cotizaciones, la duración del acuerdo y las consecuencias fiscales de las cantidades recibidas. Definirlos con claridad permite anticipar su impacto económico y evitar incertidumbres durante la transición.

Infografía sobre cómo funcionan los pagos y las cotizaciones durante la prejubilación

¿Qué salario percibe un trabajador prejubilado?

Aunque habitualmente se habla de salario de prejubilación, el trabajador deja de percibir una nómina cuando se extingue su relación laboral. En su lugar, puede recibir una compensación económica pactada con la empresa, mediante un pago único o rentas periódicas, que en ocasiones se calculan como un porcentaje de su salario anterior.

No existe una cuantía ni un porcentaje fijo establecido por ley para todas las prejubilaciones. El importe dependerá del acuerdo alcanzado y, en determinados casos, podrá complementarse con prestaciones por desempleo si se cumplen los requisitos legales. Es importante recordar que una extinción por mutuo acuerdo no genera por sí sola el derecho a cobrar el paro.

Por eso, más allá de la cantidad ofrecida, conviene comprobar qué ingresos recibirá realmente el profesional durante cada etapa de la transición.

¿Quién cotiza durante la prejubilación?

Recibir una compensación empresarial no implica seguir cotizando automáticamente. La responsabilidad depende de la situación del profesional y del mecanismo de cotización aplicable:

  • Prestación contributiva por desempleo: el SEPE ingresa las cotizaciones correspondientes y descuenta de la prestación la aportación del beneficiario.
  • Convenio especial ordinario: las cuotas suelen correr a cargo del trabajador, aunque la empresa puede asumir su pago.
  • Determinados despidos colectivos: la normativa establece obligaciones específicas de cotización para la empresa.

Por eso, es importante concretar quién asumirá las cuotas en cada etapa. Los distintos supuestos pueden consultarse en el portal de la Seguridad Social.

Duración del acuerdo de prejubilación

La duración de una prejubilación se establece en el acuerdo con la empresa y suele vincularse al momento en que el profesional pueda acceder a su pensión, ya sea anticipada u ordinaria. No existe un plazo único aplicable a todos los casos, porque depende de la fecha de salida y de las condiciones pactadas.

Es importante dejar por escrito cuándo comienzan y terminan los pagos, si las cantidades se actualizarán con el tiempo y qué ocurrirá si el acceso a la jubilación se adelanta o retrasa. También conviene comprobar si la cobertura económica y los compromisos de cotización tienen la misma duración, para evitar periodos sin la protección prevista.

Fiscalidad e indemnización

La fiscalidad de una prejubilación depende de cómo se extingue la relación laboral y de la naturaleza de las cantidades que recibe el trabajador. Una indemnización por despido puede estar exenta de IRPF dentro de los límites legales, con un máximo general de 180.000 euros, siempre que se cumplan los requisitos correspondientes.

En cambio, las cantidades acordadas voluntariamente que no estén amparadas por esa exención tributan, en principio, como rendimientos del trabajo. El tratamiento fiscal también puede variar según se trate de una salida individual o de un despido colectivo.

Por eso, antes de aceptar una propuesta, conviene diferenciar la indemnización legal, las mejoras pactadas y otros pagos y calcular qué importe neto percibirá realmente el profesional.

Cómo acordar con la empresa una prejubilación

Negociar una prejubilación implica encontrar un equilibrio entre las necesidades de la empresa y la seguridad económica del profesional. No se trata únicamente de alcanzar una compensación atractiva, sino de valorar cómo afectará la salida a su situación presente y a sus derechos futuros.

Para ello, es importante partir de información clara sobre las condiciones ofrecidas, contrastar las previsiones de jubilación y estudiar las alternativas disponibles antes de tomar una decisión. Una negociación bien planteada permite anticipar riesgos, aclarar expectativas y establecer compromisos que ambas partes comprendan.

¿Cuándo puede plantearse una prejubilación?

Una prejubilación puede plantearse cuando la empresa abre un proceso de negociación de salidas o cuando un profesional propone explorar esta posibilidad. La iniciativa puede partir de cualquiera de las partes, pero plantearla no obliga a la otra a aceptarla.

Más que esperar a cumplir una edad determinada, conviene iniciar la conversación cuando sea posible estimar el tiempo que falta hasta la jubilación y valorar si existe una fórmula viable para cubrir ese periodo. También es importante conocer si la propuesta forma parte de un plan colectivo o requiere una negociación individual. El objetivo es partir de un escenario realista antes de entrar a negociar las condiciones concretas.

Aspectos que deben negociarse

La negociación debe concretar qué ingresos tendrá el profesional durante cada etapa de la transición. Además de la cuantía de la compensación, conviene acordar si se abonará de una vez o mediante pagos periódicos, su posible actualización y qué ocurrirá si cambia la fecha prevista de acceso a la jubilación.

También es importante aclarar quién asumirá los costes de cotización, cómo se coordinarán los pagos con las posibles prestaciones públicas y qué garantías existirán para cumplir los compromisos económicos. Estas condiciones deben ajustarse a las obligaciones legales aplicables, que no siempre pueden modificarse mediante un pacto privado.

El objetivo es alcanzar un acuerdo sostenible para la empresa y que ofrezca al profesional una previsión clara de su situación futura.

Qué debe incluir un acuerdo de prejubilación

Una vez negociadas las condiciones, es fundamental dejarlas recogidas por escrito de forma clara y precisa. El documento debe contemplar los siguientes elementos:

  • Datos de salida: identificación de las partes, fecha de desvinculación y causa legal de extinción del contrato.
  • Compromisos económicos: cantidades pactadas, calendario de pagos y posibles actualizaciones.
  • Cotización y garantías: responsabilidades de cada parte y mecanismos para garantizar su cumplimiento.
  • Cambios en las condiciones: medidas previstas si se modifica la fecha de jubilación u otras circunstancias relevantes.

Antes de firmar, ambas partes deben comprobar que el acuerdo sea coherente con el procedimiento laboral correspondiente. La causa de extinción es especialmente importante, porque puede influir en el acceso a prestaciones por desempleo y en el tratamiento fiscal de las cantidades percibidas.

¿Cuándo merece la pena aceptar una prejubilación?

Una propuesta de prejubilación puede resultar conveniente cuando ofrece una transición económicamente viable y encaja con los planes personales y profesionales del trabajador. Para valorarla, conviene comparar el escenario de aceptar la oferta con el de continuar trabajando, teniendo en cuenta los ingresos netos previstos y su posible impacto en la pensión futura.

También es importante considerar la seguridad de los pagos comprometidos, las alternativas laborales disponibles y las expectativas del profesional ante esta nueva etapa. Una compensación atractiva a corto plazo no siempre garantiza que la decisión sea la más adecuada a largo plazo. Antes de firmar, resulta recomendable realizar una simulación de la futura pensión y revisar las implicaciones laborales, económicas y fiscales del acuerdo.

Planes de prejubilación: cuándo los utilizan las empresas

Para una empresa, un plan de prejubilación no consiste únicamente en ofrecer condiciones de salida a varios profesionales. Es una decisión de gestión de plantilla que debe equilibrar las necesidades del negocio con el impacto sobre las personas, teniendo en cuenta la continuidad de la actividad y el conocimiento que puede perderse con cada salida.

Su planificación exige valorar los costes, organizar el relevo de funciones y explicar con claridad cómo se desarrollará el proceso. Las personas que permanecen también observan cómo se trata a quienes salen: una gestión poco transparente puede generar desconfianza y deteriorar la marca empleadora.

5 pasos para gestionar un plan de prejubilación

Reestructuraciones y procesos de transformación

Cuando una empresa modifica su estructura, integra áreas o redefine funciones, puede recurrir a acuerdos de prejubilación como parte de las medidas para adaptar su plantilla. En estos procesos, no basta con planificar las salidas: también es necesario identificar qué conocimientos y responsabilidades deben mantenerse para asegurar la continuidad de la actividad.

Aquí cobra especial importancia el proceso de offboarding, que permite organizar la transferencia de tareas, gestionar la documentación y cuidar la comunicación con los equipos. Una desvinculación bien planificada ayuda a reducir la incertidumbre y a reconocer la trayectoria de los profesionales que dejan la organización, incluso en contextos de cambio complejos.

Para el profesional que deja la organización, aún y con buenas condiciones, el obtener un apoyo con outplacement en esa transición hacia su “segunda carrera”,  una práctica cada vez más común, se ha revelado como algo muy valorado. Le permite poner foco en qué hacer más allá de los primeros meses de desconexión laboral y tomar las riendas del camino que le queda por delante.

Planes de relevo generacional

La prejubilación también puede formar parte de una estrategia de relevo generacional, especialmente en organizaciones que necesitan anticipar la salida de profesionales con una larga trayectoria. En estos casos, el objetivo no es simplemente sustituir a unas personas por otras, sino preparar a quienes asumirán nuevas responsabilidades y garantizar la continuidad de los puestos clave.

Para ello, es importante identificar las posiciones que necesitarán relevo, evaluar el talento disponible y establecer un calendario de preparación y desarrollo. Un relevo generacional bien planificado permite conectar la experiencia acumulada con las capacidades que la organización necesitará en el futuro, evitando que los cambios dependan exclusivamente de la edad o de la fecha de salida.

Expedientes de Regulación de Empleo (ERE)

En un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que implique despidos colectivos, los acuerdos de prejubilación pueden formar parte de las medidas negociadas para gestionar las salidas. Sin embargo, no son obligatorios en todos los ERE y deben respetar las garantías laborales correspondientes.

Además, el artículo 51 del Estatuto de los Trabajadores establece que, cuando un despido colectivo afecta a más de 50 trabajadores, la empresa debe ofrecer un plan de recolocación externa de al menos seis meses, a través de empresas autorizadas, salvo la excepción prevista para empresas en concurso. Esta obligación es distinta de ofrecer una prejubilación, pero refleja la importancia de acompañar las desvinculaciones con medidas que faciliten la transición profesional.

Los planes de prejubilación afectan tanto a los profesionales que abandonan la organización como a los equipos que permanecen en ella. Gestionar estas salidas con claridad y sensibilidad ayuda a cuidar la experiencia de las personas y proteger la reputación empresarial. En este contexto, los programas de Outplacement de Lukkap permiten acompañar a los profesionales durante su transición laboral y ayudan a las organizaciones a afrontar estos procesos de forma más humana y responsable.

Preguntas frecuentes sobre este artículo

¿Qué requisitos hay para acceder a una prejubilación?

No existe una edad mínima ni un periodo de cotización general que den derecho automáticamente a una prejubilación. Las condiciones dependen del acuerdo con la empresa. Los requisitos para acceder posteriormente a la pensión se regulan por separado.

¿Cuáles son las condiciones de una prejubilación?

Dependen del acuerdo y del procedimiento laboral aplicable. Habitualmente se concretan la compensación económica, el calendario de pagos, la duración y los compromisos de cotización.

¿Cómo acordar con la empresa una prejubilación?

Puede negociarse a partir de una propuesta empresarial o del propio trabajador. Antes de firmar, conviene revisar las condiciones económicas, sus garantías y las consecuencias sobre las prestaciones y la futura jubilación.

¿Quién paga una prejubilación?

La empresa asume las compensaciones que haya pactado. Si el profesional tiene derecho a prestaciones por desempleo, estas corresponden al SEPE. Las obligaciones de cotización se determinan según cada situación.

¿Qué diferencia hay entre prejubilación y jubilación anticipada?

La prejubilación es un acuerdo de salida entre empresa y trabajador. La jubilación anticipada, en cambio, permite comenzar a percibir una pensión pública antes de la edad ordinaria, siempre que se cumplan los requisitos legales.

¿Qué ocurre con la cotización durante una prejubilación?

No se mantiene automáticamente por recibir una compensación empresarial. Puede continuar mediante la prestación contributiva por desempleo o un convenio especial con la Seguridad Social, según corresponda.

¿Qué son los planes de prejubilación?

Son programas empresariales que organizan las condiciones de salida de determinados profesionales, habitualmente en procesos de reestructuración o relevo generacional, buscando facilitar una transición planificada.

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