Outplacement, ¿solo para empleados?

Ester Saez
Directora de Outplacement y Desarrollo
08 de mayo, 2019
Ofrecer un apoyo profesional -como los programas de outplacement- a aquellos empleados que, por motivos ajenos a su desempeño o actitud, se hayan visto afectados por una desvinculación de su empresa, sin duda, es un elemento diferenciador para posicionarnos como compañía comprometida con sus empleados.

Pero, ¿por qué limitarnos a ese momento puntual o a ese empleado en concreto?
Este tipo de políticas y medidas –cada vez más extendidas en los departamentos de RR.HH. de muchas organizaciones–, ciertamente, son útiles y necesarias y, por suerte, estamos viendo cómo, poco a poco, somos capaces de reinventar el sistema, implementando nuevas medidas que abarquen muchas más casuísticas a las que la empresa, actualmente, tiene que enfrentarse y dar respuesta.
Así, no solo es importante ofrecer ayuda a través de programas de outplacement y acompañar a la desvinculación de nuestros empleados, sino a su entorno más próximo, como su familia o a aquellas personas que están dando sus primeros pasos en el mercado laboral, como los estudiantes en prácticas.

Programas para cónyuges


¿Cuántas veces hemos oído a un empleado decir “mi pareja tendría que dejar su trabajo para venir conmigo”? Son muchos los empleados que, ante una expansión nacional o internacional, necesitan mover a su familia. Si bien, no siempre es fácil.
Es cierto que los paquetes de movilidad suelen cubrir aspectos casi higiénicos en cuanto a movilidad familiar (vivienda, colegios…), sin embargo, ¿cómo actuamos cuando la carrera profesional del cónyuge de nuestro empleado está en riesgo? Muy pocas veces atendemos a este factor que, en muchos casos, es determinante. Y, ¿qué podemos hacer? Ofrecer un programa de outplacement al cónyuge en el que cuente con un consultor local que le ayude a anticipar la adaptación cultural y en el mercado laboral del destino de la pareja expatriada y, una vez allí, sigan trabajando de la mano en la búsqueda de empleo.
De esta forma, nos aseguramos que el hecho de mover a toda la familia afecte lo menos posible al cónyuge, evitando también, que sea un freno para el cambio.

Programas para hijos de empleados

¿Cómo crees que se sentirían los empleados si, como compañía, ayudáramos a sus hijos a entrar en el mercado laboral? Lo más seguro es que sintieran mucho más orgullo y compromiso con la compañía. Y es que, preocuparse por el bienestar de la familia de nuestros empleados también es importante.

A día de hoy, existen programas similares a los tradicionales programas de outplacement, pero, lógicamente, adaptados a este colectivo de jóvenes. Se trata de una serie de sesiones formativas en las que se orienta al hijo del empleado en la primera inmersión en el mercado laboral, abordando temas como la definición de su mensaje, elaborar un buen currículum o saber afrontar una entrevista de trabajo. Además de estas sesiones, también se ayuda a que definan su propuesta de valor, de modo que les prepara y les ayuda a estar más enfocados a nivel profesional, teniendo claro desde el principio qué quieren hacer y poner el foco en aquello que son realmente buenos.

Programas para becarios

Más de una vez hemos oído decir que los becarios son “los eternos olvidados de las empresas”. Esto es una pena. Aunque es cierto que se trata de un colectivo que, a menudo, es temporal y el que, por supuesto, tiene una responsabilidad limitada en cuanto a falta de experiencia, aportan frescura, nuevas perspectivas e ideas, motivación y otros muchos beneficios que tantas veces se necesitan. Así pues, ¿por qué no hacer algo por y para ellos? 

Por ejemplo, un programa formativo para nuestros becarios relacionado con la búsqueda de trabajo, a través del cual se les ayude a orientar sus carreras profesionales podría ser clave para asegurarnos de que sepan venderse como profesionales dentro de la organización –si existen posibilidades de incorporación –y fuera de la compañía– si en ese momento no hubiera vacantes abiertas–.

Programas en aseguradoras

¿Cómo de importante es el trabajo en nuestras vidas? Si pudieras, ¿lo asegurarías? La respuesta de la mayoría seguramente será un sí, por lo que no van muy desencaminados los que hablan de incluir dentro de la póliza de seguros, un programa de recolocación. En países europeos ya es una práctica algo más habitual, en donde existe esta prestación dentro de los contratos con aseguradoras.
La realidad en España, es que, poco a poco, va teniendo más cabida este tipo de iniciativas. Por ejemplo, ya es posible tener un seguro para que, en caso de perder el empleo, el seguro cubra el pago de la hipoteca o el colegio de nuestros hijos, entre otras opciones. Por lo que, ¿por qué no garantizarte un apoyo en la búsqueda de un nuevo proyecto profesional?
Con todo ello, podemos decir que hay más posibilidades para ofrecer a nuestros empleados que van mucho más allá de soluciones individuales de recolocación. En función de sus necesidades y momentos vitales, vemos que, adaptando la solución que más pueda aportar, conseguiremos empleados más felices y comprometidos con sus compañías.

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