De competir a co-crear: innovación compartida en el sector aeroespacial y de defensa

lukkap comunicación
Redacción
23 de febrero, 2026
El sector aeroespacial y de defensa vive un momento decisivo. La presión por innovar, digitalizarse y atraer talento especializado se cruza con los desafíos geopolíticos, la sostenibilidad y la escasez de profesionales STEM. A medida que las cadenas de suministro globales se reconfiguran y la inteligencia artificial transforma cada proceso operativo, las empresas del sector están aprendiendo a competir de otra forma: colaborando. 

innovacion-aeroespacial-defensa

El sector aeroespacial y de defensa vive un momento decisivo. La presión por innovar, digitalizarse y atraer talento especializado se cruza con los desafíos geopolíticos, la sostenibilidad y la escasez de profesionales STEM. A medida que las cadenas de suministro globales se reconfiguran y la inteligencia artificial transforma cada proceso operativo, las empresas del sector están aprendiendo a competir de otra forma: colaborando. 

Hoy, la innovación compartida ya no es una opción, sino la nueva ventaja competitiva. La European Defence Agency estima que más del 35% de las tecnologías críticas de defensa en 2030 estarán impulsadas por IA y analítica de datos. La clave será la capacidad de los ecosistemas industriales para trabajar juntos —empresas, startups, universidades y gobiernos— en un entorno donde la agilidad y la cooperación definen el liderazgo. 

Esta evolución no trata solo de adoptar nuevas herramientas, sino de repensar las relaciones entre las organizaciones, las personas y la tecnología. De competir a co-crear. 

Colaborar para innovar: de la ingeniería compartida a la ventaja colectiva 

En un sector donde los proyectos, por su contexto y naturaleza, son siempre complejos, regulados y de larga duración, la colaboración se ha convertido en el motor de la innovación. Las alianzas entre ingenieros, equipos técnicos, agencias y contratistas permiten integrar conocimientos, mejorar la seguridad y acelerar la resolución de problemas. 

Estudios como 8 Innovative Collaboration Techniques Engineers Use in Aviation & Aerospace  muestran cómo los ingenieros utilizan plataformas colaborativas para gestionar la distancia geográfica, cumplir normativas y mantener la coordinación entre disciplinas 

Pero la colaboración va más allá del trabajo digital; la innovación más valiosa surge cuando distintos actores del ecosistema comparten objetivos y propósito. Programas como el Supply Chain and Logistics Partnership Program demuestran que unir fuerzas entre defensa, logística y sostenibilidad puede generar eficiencias, reducir emisiones y acelerar la innovación tecnológica. Estamos ante una serie de oportunidades nunca antes vistas.  

En esta nueva era, colaborar es competir mejor. Las organizaciones que fomentan el intercambio de conocimiento —tanto dentro como fuera de sus fronteras— consiguen adaptarse antes, atraer talento y posicionarse como referentes en eficiencia y confiabilidad.  

Desde Lukkap hemos comprobado cómo los proyectos más transformadores nacen cuando los equipos logran alinear metas e interdependencias. Desde el diseño organizativo hasta la experiencia de empleado, el valor surge cuando las personas sienten que forman parte de algo compartido, en el que todos ganan y que nos permite alcanzar metas que en ningún caso lograrías solo. De hecho, en ocasiones tu propia estructura organizativa puede llegar a ser tu ventaja competitiva… o tu talón de Aquiles.   

Ecosistemas abiertos: la nueva fábrica de innovación

El sector aeroespacial y de defensa avanza, de manera inexorable, hacia un modelo basado en ecosistemas digitales abiertos. En ellos, la interoperabilidad y la colaboración transversal no son solo conceptos técnicos, sino auténticos motores de cambio.

Estos nuevos entornos permiten que tecnologías emergentes —como la inteligencia artificial, el cloud computing, el machine learning o los digital twins— convivan e interactúen con los sistemas heredados que aún sostienen buena parte de la infraestructura crítica del sector. 

El informe Creating a Digital Ecosystem del Defense Business Board ahonda precisamente este enfoque: una arquitectura abierta y basada en estándares, donde la industria, las startups y los contratistas colaboran para acelerar la digitalización y compartir aprendizajes. Esta visión conecta con el concepto de una “defensa en red”, en la que capacidades diferentes pero interoperables funcionan como un solo organismo vivo. 

En este contexto, la interoperabilidad deja de ser un reto técnico para convertirse en una filosofía cultural. No se trata solo de integrar sistemas, sino de integrar visiones. El uso de APIs abiertas en los programas de ingeniería digital del Pentágono es un claro ejemplo: al permitir que los sistemas nuevos se comuniquen con los antiguos sin duplicar esfuerzos, se fomenta una colaboración más ágil, se mejora la eficiencia operativa y se evita reinventar procesos que ya funcionan. 

La clave en este caso no está en tener más tecnología, sino en conectar mejor lo que ya existe. Cuando los ecosistemas son verdaderamente abiertos, el conocimiento fluye, la innovación se acelera y las fronteras entre empresas se difuminan para dar lugar a una inteligencia colectiva que multiplica el valor de todo el sistema. 

El poder de la innovación abierta 

En el sector aeroespacial y de defensa, el abrirse al conocimiento compartido ya no es una opción: es una estrategia de supervivencia. Las compañías que colaboran con startups, universidades o centros tecnológicos no pierden control sobre sus ideas, sino que ganan velocidad, diversidad y capacidad de aprendizaje colectivo.
En un entorno tan competitivo y regulado, donde la innovación no puede depender únicamente de los proyectos internos, la inteligencia distribuida se convierte en el mayor activo. 

La investigación Towards Open Innovation Practices in Aerospace Industry lo deja claro: las redes de innovación abierta no son solo beneficiosas, sino que pueden llegar a ser el catalizador más poderoso para construir una ventaja competitiva sostenible. La diferencia entre avanzar o quedarse atrás ya no reside tanto en la capacidad tecnológica individual, sino en la habilidad de conectar talento, ideas y datos en un ecosistema compartido. Es la prueba de que la innovación compartida multiplica el impacto de cada actor del ecosistema algo que en Lukkap hemos podido comprobar al crear ecosistemas vivos donde la tecnología potencia —y no sustituye— la creatividad de las personas. 

Esta filosofía se materializa en iniciativas como Open Innovation in Defense del Ministerio de Defensa francés, donde la colaboración con pymes tecnológicas ha permitido desarrollar soluciones más ágiles, seguras y competitivas. Es un ejemplo tangible de cómo la innovación compartida multiplica el impacto de cada actor del ecosistema, combinando la agilidad de las startups con la escala de las grandes corporaciones.  

Desde nuestro punto de vista el verdadero poder de la innovación abierta no está en los algoritmos ni en los procesos, sino en la capacidad de las personas para imaginar juntas el futuro. Compartir el conocimiento no tiene por qué lleva implícito el perder el control, es más, puedes ganar en velocidad, diversidad de ideas y capacidad de aprendizaje colectivo. 

Liderazgo centrado en las personas: el nuevo vector de competitividad

En un contexto de transformación tecnológica acelerada, el liderazgo ya no se mide solo por la capacidad de ejecutar, sino por la habilidad de movilizar talento, confianza y propósito compartido, algo a lo que no es ajeno el sector aeroespacial y de defensa.  

Nos encontramos en medio de un proceso en el que un sector que históricamente ha sido eminentemente jerárquico y técnico comienza a girar hacia un modelo más humano, basado en la colaboración, la autonomía y la gestión del conocimiento en red. Y este modelo requiere de otro tipo de liderazgo que aúna capacidades y herramientas que no son sencillas de implementar.  

Según Challenger Perspectives for Aerospace & Defense Leadership los líderes del futuro serán híbridos y combinarán; visión tecnológica, diversidad cognitiva y estructuras distribuidas que sustituyen jerarquías tradicionales. Este modelo, sin duda alguna, será un contribuidor claro en la generación de un ecosistema que impulse la creatividad y mejora la toma de decisiones en entornos de alta incertidumbre. De hecho la Pepperdine University, en su estudio Impact of Leadership Style on Innovation, demuestra que los estilos de liderazgo basados en la empatía y la escucha activa son los que más potencian la innovación. No se trata solo de dirigir proyectos, sino de crear entornos donde las personas se atrevan a proponer, experimentar y aprender. ¿Quién dijo miedo? La curiosidad, el arriasgarse, el proponer y el adaptarse a trabajar con personas y estilos muy diferentes podrá llegar a marcar la diferencia.  

Un ejemplo inspirador es el enfoque de Lockheed Martin y su Full Spectrum Leadership, a través del cual ha incorporado metodologías de liderazgo colaborativo en sus divisiones de ingeniería avanzada. Estos equipos, más horizontales y autónomos, consiguen reducir tiempos de desarrollo y mejorar la calidad del producto final. Todo esto ya no son teorías o modelos, son ejemplos tangibles de demuestran, desde los datos, que el comportamiento humano y la manera de relacionarnos claramente influye en la consecución (o no) de unos mejores resultados.  

Innovar desde la colaboración: casos reales y aprendizajes

Como ya hemos podido comprobar, las grandes compañías del sector han entendido que la innovación sostenible nace del intercambio, no del aislamiento y son muchos los casos reales desde los cuales ya podemos aprender hoy en día.  

Airbus Defence & Space ha desarrollado programas de digital twin y mantenimiento predictivo que permiten simular el rendimiento de aeronaves antes de su vuelo. Esto reduce costes, acelera el desarrollo y aumenta la fiabilidad operativa. 

Otro gran ejemplo es el caso de Indra quien, en su afán por potenciar la innovación y vertebrar la industria en Españaha aplicado inteligencia artificial y ciberseguridad en sistemas de defensa y transporte, reforzando la confianza institucional y la resiliencia de infraestructuras críticas. 

Algunos otros grandes referentes están optando por otras líneas de trabajo y han logrado unir la innovación tecnológica y el propósito ambiental colaborando en iniciativas de sostenibilidad y combustibles limpios (Boeing y DHL).  

Desde Lukkap lo tenemos muy claro, la digitalización, la automatización, el talento humano y las alianzas estratégicas son las palancas que impulsarán el crecimiento del sector durante la próxima década y veremos muchos cambios en un sector que además debe afrontar el gran reto estructural de la falta de perfiles STEM (OECD Skills Outlook). Sólo aquellos capaz de atraer y fidelizar a los mejores y que sean capaces de conectar talento, tecnología, conocimiento y propósito lograrán diferenciarse.

El futuro: de la cadena de valor a la red de valor

Ya hemos podido comprobar que el futuro del sector se define por la interdependencia. Ninguna empresa, por grande que sea, podrá innovar sola. Da igual el país o el tamaño, estamos ante un nuevo paradigma al que todos deberemos, más pronto que tarde, adaptarnos.  

Las compañías que lideren la próxima década serán aquellas que sepan construir redes de valor, no solo cadenas de suministro. Redes donde cada actor —desde el proveedor hasta el cliente institucional— aporte inteligencia, datos y confianza. 

Si no somos capaces de lograr la gestión compartida del conocimiento y afrontar el reto de la electrificación y la eficiencia energética (Key Enablers for the Evolution of Aerospace Ecosystems de Cranfield University) no seremos capaces de impulsar la evolución del sector en la dirección que ahora mismo necesita.  

En este nuevo contexto, la gobernanza flexible y la reasignación ágil de recursos serán requisitos esenciales para adaptarse a un entorno donde lo constante es el cambio. la cultura colaborativa será la verdadera ventaja competitiva. Y no se trata solo de compartir tecnología, sino de compartir visión: integrar a los empleados, a los partners y a los clientes institucionales en una historia común de progreso, sostenibilidad e impacto. 

Innovar juntos para volar más alto 

La innovación compartida no es solo una estrategia: es una mentalidad. El sector aeroespacial y de defensa demuestra que la colaboración, los ecosistemas abiertos y el liderazgo centrado en las personas son los nuevos motores de competitividad. 

La capacidad de crear redes de valor sostenibles —que integren tecnología, propósito y talento— marcará la diferencia entre quienes se adaptan y quienes lideran. La transformación que viene no será digital ni tecnológica: será humana. Y las organizaciones que lo entiendan a tiempo serán las que logren, literalmente, no únicamente llegarán más lejos, sino que conseguirán volar más alto (diferenciándose en su modelo, operación y resultados de todos sus competidores).  

En Lukkap llevamos años diseñando experiencias de colaboración que transforman la cultura, alineando propósito y resultados a través de proyectos de employee experience e implementando estrategias customer centricity que nos han permitido acompañar a las compañías a evolucionar hacia modelos de éxito más humanos, digitales y conectados. 

¿Te ha parecido interesante?

Suscríbete y recibe las mejores historias escritas por nuestros equipos.

Puedes cancelar tu suscripción en cualquier momento. Lee aquí nuestra política de privacidad

¿Deseas obtener más información?

Contáctanos

Puedes cancelar tu suscripción en cualquier momento. Lee aquí nuestra política de privacidad