Cómo pasar de tener datos de empleado a tener un sistema de voz del empleado

La fiebre del dato ha llegado a las empresas. Y no solo acerca de los datos de cliente, sino también de los datos de empleado. Y dentro de esta fiebre del dato, las empresas no tienen muy claro qué datos necesitan, cuáles son válidos y, lo que es más importante, qué hacer con ellos. De hecho, la mayoría ni siquiera cuenta con un sistema de voz del empleado, que les permita trabajar con esos datos. 

datos de empleado

Es importante destacar que los datos no solo nos sirven para tomar decisiones sobre cosas que están pasando, sino para anticiparnos a cosas que van a pasar a futuro. Por ello, en las siguientes líneas abordaremos los datos de empleado, cómo gestionarlos y trasladarlos a una mejor experiencia de empleado.

De tener datos de empleado a medir experiencia de empleado

Tener datos de empleado por tener, no sirve de nada. Si queremos trabajar con los datos de empleado, ha de ser en pro de mejorar; y, precisamente de esto, va la experiencia de empleado, de partir del empleado para llegar al empleado y de entender lo que el empleado vive y siente con su empresa, para poder mejorar esa experiencia. Entonces sí tendrá sentido hacer uso de los datos de empleado.

Porque medir la experiencia de empleado es conocer lo que vive y siente el empleado, pero, además, poder relacionarlo con otros indicadores como la satisfacción, la recomendación, la vinculación o la aportación al negocio. Esto otorga posibilidades infinitas a los departamentos de personas y les dota de herramientas para proporcionar planes de mejora que transformen la organización desde dentro. 

Es la manera de cambiar el modelo de relación que tenemos con nuestros empleados y hacerlo en base a datos, no a creencias. Lo que es lo mismo a centrarse en la experiencia de empleado.

Afortunadamente, está demostrado que trabajar la experiencia de empleado tiene una correlación directa con la experiencia de cliente y, por ende, con los resultados de negocio. Sin embargo, según una encuesta sobre el estado de madurez de la experiencia de empleado en España que realizamos recientemente, sólo el 47% de las empresas encuestadas recogían la voz del empleado de manera informal, lo que evidencia que conocen la percepción de los empleados sobre los procesos, el clima laboral y los procedimientos, pero sin poder trabajar en un plan de acción que transforme la compañía desde el punto de vista de lo que viven y sienten nuestros clientes internos: los empleados.

Este dato refleja que todavía queda un largo camino por recorrer en las empresas, en lo que a recogida y tratamiento de datos de empleado se refiere. Y es que, las posibilidades del dato, siempre que sepamos cómo hacer uso de ellos, por ejemplo, a través del Data Analytics, son innumerables.

Tres pasos a tener en cuenta para medir los datos de empleado

voz del emplado

Medir experiencia de empleado nos va a permitir conocer unos datos de empleado que, a su vez, nos permita identificar fortalezas y oportunidades que la empresa debe priorizar para mejorar los indicadores deseados. Para ello, hay tres elementos importantes que guiarán el proceso de medición en nuestra empresa:

Definir el journey del empleado 

La base de la experiencia de empleado es partir del empleado para llegar al empleado. Por eso, el primer paso consiste en escucharle, para que sea él quien defina la experiencia que quiere vivir y que se alinee con la estrategia de la compañía. 

De esta forma, se logra comprender la experiencia actual de los empleados y poder sentar las bases para construir un modelo de relación diferencial que impacte en el día a día y se adapte a las necesidades de las personas y, a su vez, a las necesidades concretas de la organización.

El punto de partida es comprender los momentos objetivos y percepciones subjetivas de la persona, para tener conocimiento del nivel del compromiso y en qué momento es adecuado prestarle una mayor atención. Todo esto lo conseguiremos dibujando el viaje del empleado o employee journey.

Medir de manera recurrente

De nada sirve medir una vez y no volver a hacer nada. Ya no es necesario esperar que se cumpla un ciclo de uno o dos años para una encuesta, como acostumbrábamos con las encuestas de clima, sino que lo recomendable es medir de manera recurrente e intentando que coincida con la vivencia concreta; es importante saber preguntar en el momento adecuado para actuar en tiempo y forma.

Para ello es fundamental contar con un modelo de medición constante, que pueda asegurar a la compañía la correcta implantación del modelo de experiencia de empleado, entendiendo en todo momento las palancas accionables con impacto en resultados del negocio.

Actuar

Cuando preguntamos, estamos generando una expectativa inmediata en los empleados, ya que esperan que implementemos cambios, de acuerdo con la información que nos proporcionaron. 

Es importante estar preparados para cualquier resultado negativo, por ejemplo, cuando el empleado rompa con la vinculación. De igual manera, hay que prestar atención a los resultados positivos para reforzar las acciones que los generen. Aquí, es importante tener en cuenta el hecho de no preguntar sobre aspectos que no se pueden (o no se quiere) cambiar, porque estaremos generando falsas expectativas. 

La gestión de estos tres aspectos permitirá corregir en tiempo real la experiencia con los empleados y la huella que pueda dejar en la empresa. , así como corregir y actuar en consecuencia.

Conocer a ciencia cierta cuáles son las necesidades del empleado, nos permitirá crear un modelo de experiencia evolutivo, basado en datos, que asegure la mejora en la experiencia de los empleados que no solo repercute en el negocio, sino también en la experiencia que viven los clientes con la marca.

Además, usar análisis estadísticos nos va a permitir explicar el porqué de los indicadores, lo cual nos puede resultar de ayuda para que, a través del machine learning, podamos predecir lo que va a ocurrir y, así, anticiparnos cuando sea necesario.

Beneficios de conocer los datos de empleado adecuados

medir la experiencia de empleado

Medir experiencia de empleado nos va a permitir, entre otras cosas, conocer cómo se dividen nuestros empleados y adecuar nuestro plan estratégico a cada uno de los colectivos. Esto va a facilitar una gestión mucho más personalizada, que reportará grandes beneficios a la organización. 

Entre los principales beneficios que nos reporta medir la experiencia de empleado, podemos destacar:

  • Comprender las necesidades reales de los empleados.
  • Priorización y eficiencia de las acciones lanzadas por parte de la compañía.
  • Entender el impacto real de estas acciones y su relación con los indicadores clave de negocio.
  • Fomentar el sentido de pertenencia.
  • Colocar a los ejecutivos como parte de la experiencia que se espera.
  • Desarrollo de un modelo ágil y adaptado al cambio continuo de las organizaciones.
  • Atraer talento a través de la “deseabilidad de marca”.
  • Mejora de los resultados de la compañía como consecuencia del impacto de la EX en la experiencia de cliente, en su productividad y su compromiso.

Como verás los datos de empleado tienen un alto potencial, puesto que su correcta gestión puede coadyuvar a una mejor experiencia de empleado y así sumar al logro de los objetivos empresariales.

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