Del dato a la experiencia: cómo la nueva movilidad redefine el futuro de la automoción

lukkap comunicación
Redacción
21 de enero, 2026
La industria de la automoción vive uno de los mayores cambios de su historia. Lo que antes se medía en caballos, cilindros y acero, hoy se mide en datos, conectividad y emociones. La transición hacia un modelo más digital, sostenible y centrado en las personas está redefiniendo no solo los productos, sino toda la experiencia de movilidad. 

La industria de la automoción vive uno de los mayores cambios de su historia. Lo que antes se medía en caballos, cilindros y acero, hoy se mide en datos, conectividad y emociones. La transición hacia un modelo más digital, sostenible y centrado en las personas está redefiniendo no solo los productos, sino toda la experiencia de movilidad. 

El coche ha dejado de ser únicamente un medio de transporte para convertirse en un espacio inteligente, conectado y emocional. Como venimos señalando en los últimos años, los fabricantes están transformándose en proveedores de servicios de movilidad, con nuevos modelos de negocio basados en la suscripción, el uso compartido y las experiencias personalizadas. 

Este cambio es posible gracias a tres palancas que se retroalimentan entre sí: los datos, la conectividad y los ecosistemas de movilidad. Son ellas las que están impulsando la eficiencia operativa, la sostenibilidad y la relación emocional entre las marcas y sus clientes.  

Esto es algo muy común en aquellos sectores que se encuentran en plena transformación: cuando las compañías logran integrar tecnología, cultura y propósito, la innovación deja de ser un proceso y se convierte en una forma de pensar. 

Ecosistemas de datos: del conocimiento disperso a la inteligencia conectada

El dato se ha convertido en el combustible de la nueva automoción. Los fabricantes que antes competían en potencia o diseño, hoy lo hacen en su capacidad para entender y anticipar al cliente. Los ecosistemas de datos integran información procedente de múltiples fuentes —vehículos conectados, plataformas de eCommerce, CRM o sensores IoT— para ofrecer una visión 360º de la experiencia. 

Como se desprende del estudio Supply Chain Metrics That Mattervincular la colaboración con la ejecución operativa permite optimizar la cadena de suministro, reducir tiempos y mejorar la satisfacción del cliente. En el ámbito de la automoción, esto se traduce en cadenas más resilientes y transparentes, capaces de anticipar la demanda y adaptarse a los cambios del mercado en tiempo real. 

Pero el valor del dato no reside en acumular información, sino en convertirla en conocimiento útil y accionable. Aquí entran en juego la analítica avanzada, la inteligencia artificial y el aprendizaje automático, que permiten predecir comportamientos, detectar patrones y optimizar procesos. Como indica el informe AI in Predictive Maintenance de BMW, los sistemas de mantenimiento predictivo alcanzan precisiones de hasta el 90% en la detección de fallos, mejorando la seguridad y la satisfacción del cliente. Predecir el futuro y el comportamiento mediante modelos predictivos ya no es ciencia ficción, al revés, es ciencia real aplicable al negocio.  

Conectividad: el coche que piensa, escucha y aprende 

Si los datos son el combustible, la conectividad es el sistema nervioso del nuevo modelo de movilidad. Gracias a ella, los vehículos dejan de ser objetos aislados para convertirse en nodos inteligentes dentro de un ecosistema digital que abarca fabricantes, infraestructuras y usuarios. 

El Automotive Connectivity Report de MarketsandMarkets, estima que el número de coches conectados pasará de 463 millones en 2024 a más de 1.400 millones en 2034. Esta expansión redefine el concepto mismo de conducción: el coche ya no se conduce solo, sino que dialoga con su entorno. 

Tecnologías como Vehicle-to-Everything (V2X) permiten que los vehículos se comuniquen con semáforos, carreteras o incluso con otros coches, mejorando la seguridad vial y la eficiencia energética. Tesla, por ejemplo, ha sido pionera en el uso de inteligencia artificial para interpretar datos de sensores y cámaras, lo que permite funcionalidades de conducción semi-autónoma y actualizaciones remotas de software. 

Pero más allá de la seguridad o la eficiencia, la conectividad redefine la experiencia emocional. Los sistemas de “infoentretenimiento”, los asistentes por voz y las actualizaciones OTA convierten cada trayecto en una experiencia personalizada y viva. El coche aprende del usuario, ajusta su entorno, anticipa necesidades y se integra con su vida digital. 

El resultado es una experiencia fluida y continua, donde la frontera entre vehículo, marca y persona se difumina. No se trata solo de conducir, sino de vivir la movilidad como una extensión natural de quiénes somos. Aunar innovación, con tecnología, formación y el uso adecuado de los datos te permite rediseñar nuevas experiencias tal y como hemos podido comprobar en proyectos liderados en Lukkap en referentes del sector como Hyundai.  

Movilidad como servicio: del vehículo en propiedad a la experiencia compartida 

La transformación de la automoción no se entiende sin un cambio profundo en el modelo de uso. Cada vez más consumidores prefieren pagar por movilidad, no por posesión. Este giro está dando lugar a ecosistemas de Mobility-as-a-Service (MaaS), donde diferentes medios —coches, patinetes, bicicletas, trenes o autobuses— se integran en una única experiencia conectada y personalizada. 

Como explica el estudio Mobility-as-a-Service: Market Trends, la movilidad multimodal está redefiniendo las ciudades, reduciendo emisiones y optimizando recursos. En este modelo, los datos son el hilo invisible que conecta a todos los actores del sistema: marcas, usuarios, administraciones y operadores. 

Los ecosistemas de movilidad digital no solo permiten planificar rutas o pagar de forma integrada, sino que también revolucionan la experiencia de cliente. La personalización es total: la aplicación conoce tus hábitos, recomienda trayectos, ajusta el vehículo a tus preferencias e incluso propone opciones sostenibles según tu huella de carbono. 

La interconexión de datos y la colaboración entre marcas están creando una red viva, en la que el coche se convierte en una pieza más del ecosistema urbano. De hecho, tal y como se puede comprobar en la conversación que mantuvimos con la directora general de Freenow, las estructuras flexibles y la economía colaborativa están redefiniendo las fronteras e impulsando una auténtica revolución redibujando los servicios de movilidad del futuro.  

Nos encontramos ante un nuevo paradigma, en el que el cliente ya no busca solo llegar a su destino, sino hacerlo de forma consciente, cómoda y conectada. La movilidad se convierte en una experiencia holística, en la que la tecnología se pone al servicio de las personas y de la sostenibilidad. 

Innovación colaborativa: datos, alianzas y confianza 

Como ya hemos podido adelantar, la verdadera disrupción de la automoción no vendrá solo de los vehículos autónomos o eléctricos, sino de la capacidad de colaborar. El futuro será de las marcas que sepan construir redes de valor compartidas, donde la tecnología y los datos se utilicen para generar confianza y propósito común. 

Son muchos los estudios e informes que apuntan precisamente en esta dirección: ecosistemas abiertos basados en estándares comunes, donde industria, startups y administraciones colaboren para acelerar la digitalización y compartir aprendizajes. Es el mismo principio que impulsa la innovación abierta en otros sectores y que empieza a replicarse en la automoción: integrar sin uniformar, conectar sin perder identidad. 

La experiencia nos demuestra que las redes de innovación abierta son el catalizador más potente para mantener una ventaja competitiva sostenible. Cuando los fabricantes de vehículos colaboran con startups tecnológicas, universidades o proveedores de datos, no pierden control: ganan velocidad, diversidad de ideas y capacidad de aprendizaje colectivo. 

Esta misma filosofía inspira las alianzas entre marcas y compañías de tecnología que hoy impulsan la movilidad conectada. La colaboración entre BMW y AWS para crear sistemas predictivos basados en inteligencia artificial o la de Ford con Google para integrar servicios de voz y datos en tiempo real son ejemplos claros de cómo el conocimiento compartido multiplica resultados. 

En Lukkap lo vemos cada día: las organizaciones que fomentan la colaboración interna y externa no solo innovan más rápido, sino que lo hacen de forma más humana. Donde antes había competencia, ahora hay co-creación. Donde antes había silos, hoy hay ecosistemas. 

Hacia una movilidad más humana, conectada y sostenible

La automoción ya no consiste en fabricar coches, sino en diseñar experiencias de movilidad. El sector avanza hacia un modelo en el que los datos, la conectividad y la colaboración crean un ecosistema inteligente al servicio de las personas. 

La clave del futuro no está en quién tenga más tecnología, sino en quién sepa usarla para generar confianza, bienestar y sostenibilidad. Desde lukkap lo hemos podido percibir con claridad la interactuar con las principales marcas con las que trabajamos año a año; las compañías que logren atraer talento diverso y fomentar culturas ágiles serán las que lideren el cambio. 

La movilidad del mañana será compartida, eléctrica, digital y emocional. Y solo aquellas empresas que aprendan a combinar inteligencia de datos con sensibilidad humana podrán diferenciarse en un mercado donde la experiencia del cliente será el verdadero motor de crecimiento. 

Innovar ya no consiste en fabricar el coche más rápido, o mejorar la experiencia en la compra de un vehículo sino en construir el viaje más relevante. Y ese viaje —como bien sabemos en Lukkap— empieza siempre por entender a las personas. Partir del cliente para volver al cliente.  

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