Autor: Rafael Vara
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Rafa Nadal es una figura completamente imprescindible en la historia del deporte de nuestro país. Su persona encarna un delicado –pero extenso– abanico de valores originados por la dedicación, el esfuerzo y la pasión. Tanto es así que es muy difícil encontrar, sea en el panorama nacional o internacional, a individuos que critiquen sus actuaciones.

Habitual ganador de encuestas sobre “el jefe ideal de los españoles”, Rafa Nadal lleva años siendo un icono en nuestro país, incluso para trabajar con él. De hecho, hace no mucho el tenista ofertó en Twitter un puesto para trabajar junto con él y su equipo que fue recibido de forma vertiginosa por los usuarios, llegando a alcanzar un número astronómico de solicitudes. La idea de trabajar con Nadal se adueñaba de cada uno de los candidatos, permitiéndoles soñar con trabajar codo con codo con la estrella de los 17 Grand Slams.

Ante esta situación, la pregunta que está encima de la mesa es la siguiente:¿estaríamos dispuestos a pagar por obtener este puesto? La primera imagen que se nos cruza por la cabeza es algo confusa e ilógica, pues una respuesta afirmativa supondría estar pagando por trabajar, pero, la segunda refleja la imagen del tenista concentrado y con mirada pragmática antes de realizar un saque. Una imagen que, en muchos casos, inclinaría la balanza hacia pensar que pagar por ello, tampoco sería tan mala idea.

Dicho esto, nos damos cuenta de que en un puesto de trabajo hay muchos factores que te hacen valorar un grupo de elementos y beneficios intangibles que son capaces de superar y anular los tangibles. La mezcla perfecta de estos elementos,ordenados, estructurados y alineados con la estrategia de la compañía, es lo que denominamos Experiencia de Empleado; una experiencia que potencia la cultura deseada y genera una clara ventaja competitiva.

De ninguna manera queremos recomendar a las empresas que inviertan en instalar comedores, gimnasios o futbolines en sus oficinas. La verdadera noción de Experiencia de Empleado es aquella que reúne todos los hechos, percepciones, sensaciones y emociones claves que surgen entre la compañía y el empleado a lo largo de su Employee Journey; el viaje que realiza desde que es contratado hasta que se desvincula de la empresa. Así, la Experiencia de Empleado se estructura en momentos clave o “momentos de la verdad” que, bien gestionados, convierten la promesa de empleador en una realidad y a su vez correlaciona con los KPI claves del negocio.

Todo esto genera grandes beneficios tanto para el empleado como para su empresa; pues una Experiencia de Empleado bien cuidada desemboca en una win / win situation en la que el empleado progresa rápidamente, tanto a nivel personal como profesional, otorgando nuevos frutos –tangibles e intangibles– a la compañía, que siente a flor de piel como su visión se materializa con pasión y resultados medibles.

Cada vez más consultoras y universidades de prestigio nos muestran estudios que apuntan a entender la Experiencia de empleado no como una moda, sino como una necesidad. Una tendencia que ha venido para quedarse, básicamente, por los beneficios que reportará a las personas y a las compañías.

Entre los beneficios más destacables podemos subrayar:

 

  1. Aumenta la satisfacción de tus empleados. Se dice que una empresa está enferma cuando sus empleados están desmotivados; precisamente porque un empleado desmotivado no genera valor añadido, no se involucra y no se esfuerza por desempeñar su mejor faceta. Cuando la empresa invierte en mejorar la experiencia en cada momento del Employee Journey, el empleado incrementará el engagement. 
  2. Incrementa la facturación. Un trabajo excepcional implica un cliente excepcionalmente satisfecho. Los clientes se fidelizan más fácilmente con empresas sanas y transparentes y, sin duda, el trato al cliente mejora notablemente. A mejor experiencia de empleado, mejor experiencia de cliente y viceversa.
  3. Mayor rendimiento del equipo.La motivación se pega. Cuando los empleados ven que su situación en la empresa mejora, no dudan en expresar externamente su felicidad, concentración y ganas por hacer las cosas bien. Esa actitud puede empujar a un equipo entero o, lo que es mejor, pegarse a sus miembros para acabar realizando un trabajo excepcional.
  4. Aumenta la recomendación a conocidos. Está demostrado que, cuando uno se siente realizado y querido, habla más, comunica mejor y siente necesidad de contar a las personas que se encuentran cerca de él lo que siente. Amigos, familiares… todos sabrán la experiencia que provoca cada compañía en cada uno de nosotros.
  5. Reducción de costes. El tiempo productivo aumentará. La experiencia de empleado hace que se vinculen los intereses de la compañía y de las personas, siendo más eficientes. No solo optimizará su propia agenda, haciendo lo mismo de siempre en menos tiempo, sino que se ofrecerá a tener más responsabilidades. Por lo tanto, los procesos internos serán más ágiles, y los errores en las operaciones se reducirán considerablemente.
  6. Multiplica la rentabilidad de la compañía. Los cinco puntos anteriores solo pueden llevar a una multiplicación de la eficiencia y rentabilidad de la compañía que, a través de esta inversión, ofrecerá un retorno gratificante al basarse en el desarrollo de las personas.
  7. Ventaja competitiva frente a empleadores. La Experiencia de Empleado no ha hecho nada más que empezar y está en pleno desarrollo. Las empresas van a competir por ofrecer lo mejor de sí mismas, querrán publicitar su promesa de marca, atraer al mejor talento para cada proyecto y hacer que durante el tiempo que haya vínculo entre empresa y empleado se genere esa experiencia wow que traspasará las fronteras de la compañía para calar en la sociedad.