Los managers referentes en los momentos de incertidumbre -

Autor: joseluis.pascual
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Dentro de la relación entre empleados y compañías existe un elemento clave para la experiencia: nuestro manager. Y es que todos los momentos de relación con él vinculan directamente a nuestro compromiso, vinculación o grado de recomendación (eNPS).

El manager es la correa de transmisión entre la dirección de la compañía y los equipos de trabajo. Por ello, si en situaciones normales lo bien o lo mal que lo hagan ya impacta claramente en los equipos, en situaciones de incertidumbre -como la que estamos viviendo actualmente- el impacto de su labor es aún más crítico tanto para las personas como para la propia compañía.

Digamos que una organización puede salir reforzada o herida de esta situación, en gran parte, por la labor de los managers con sus equipos y el soporte y acompañamiento que sean capaces de trasladar a cada persona de su ámbito de actuación.

Y es que estamos en un momento de shock colectivo en el que mucha gente ha visto como sus hábitos y su realidad se ha modificado en apenas una semana y esto, sin duda, les deja con una gran incertidumbre. Ante el gran vacío emocional, de información y soporte que genera esta situación, deberíamos ser capaces de cubrir ese vacío para que las personas se vean acompañadas y no sufran una soledad que ya de por sí se ve agravada por no estar rodeados de sus compañeros, en sus sitios habituales y con sus rutinas diarias.

Es el momento, por tanto, de que los managers asuman su responsabilidad y que ejerzan de polea para ayudar a las compañías y a las personas de las que son referentes a conseguir solventar sus dudas y responder ante sus necesidades. Si antes ya eran claves, ahora son imprescindibles para ayudarnos a salir reforzados de esta situación.

Y para ello, es necesario que potencien su papel como managers y cumplan con todos los siguientes puntos:

  • Ser el canal oficial de comunicación. La comunicación es siempre un punto de mejora en todas las compañías, pero en momentos de incertidumbre la información verídica y personalizada para dar respuesta a las necesidades de los equipos es clave. Ahí es donde el manager tiene que convertirse en su referente en aquellos mensajes clave de manera bidireccional. Es decir, transmitiendo los mensajes de la organización hacia los empleados y, a su vez, levantar necesidades de los equipos y trasladarlas hacia la dirección para que se adapten ante estas demandas y den respuestas ágiles y con impacto.
  • Dirigir y coordinar de manera continua. Los managers siempre tienen que ser directores de orquesta. Sin embargo, en momentos en los que los procesos y las pautas de trabajo se han visto modificadas, el manager tiene que pasar de ser director de orquesta a líder de una banda de jazz, asegurando que el tono y el ritmo se adecue y que la música suene estupendamente y se flexibilice ante lo que nos vaya exigiendo el entorno.
  • Escuchar y entender. En la actualidad, no solo es clave que los managers comuniquen, sino que también escuchen y entiendan en detalle para poder crear soluciones a medida que realmente ayuden a cada persona. Nunca han servido las soluciones paquetizadas, pero ahora todavía menos. Por ello, ahora más que nunca, necesitamos sentirnos escuchados y entendidos.
  • Dar feedback El feedback continuo es una asignatura pendiente en muchas compañías. Los managers pensamos que tenemos mucho trabajo y que esto nos limita para estar tanto tiempo con nuestros equipos; sin embargo, es una parte crítica de nuestra labor. Por ello, en estos momentos en los que nuestra gente está desplazada -sola durante 8-9 horas al día delante de un ordenador- es clave compartir avances, comentar progresos y corregir o incentivar de manera constante para que todos sepamos si vamos en el buen camino.
  • Motivar y compartir éxitos. Que no se nos olvide qué necesitamos cubrir el vacío de la presencia física. La distancia hace que la gente necesite más soporte, por ello, es labor de estos referentes asumir que tienen que conseguir que no decaiga el ánimo y nos sumamos todos en la apatía de estar cuál día de la marmota delante del ordenador horas y horas. Celebrar, hablar, comentar cosas, reír y compartir todo lo que creamos que nos pueda ayudar a solventar estos momentos es fundamental, y, por ello, el buen manager tiene que incentivarlo entre sus equipos.

 

Todo esto no es algo nuevo y no existen recetas mágicas para resolverlo. Seguramente muchos nos confundiremos en nuestra labor como gestores de personas, pero también aprenderemos y ayudaremos, desde nuestros errores y nuestros éxitos, a que esta situación pueda ser algo positivo en el medio plazo, manteniendo a nuestros equipos unidos gracias a nuestro apoyo y constancia a la hora de preocuparnos de ellos y por ellos.

Para mí un manager, es decir, un gestor de personas, ante todo tiene que ser un “referente”, alguien que aporta luz en su entorno. Así, lo que debemos hacer es que nuestra luz ilumine el camino en estos momentos en los que parece que las nubes negras no nos dejan ver claramente las cosas.

Iluminemos el camino de nuestros equipos y de nuestras empresas, y convirtámonos en lo que realmente es nuestro papel, ser “referentes”.

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