Autor: joseluis.pascual
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¿Os habéis fijado en los esfuerzos que hacen las compañías en tratar de conocer cómo somos y cuáles son nuestras necesidades e, incluso, nuestros sueños, para poder adaptar su oferta a las mismas y conseguir con ello un mayor impacto? 

Es curioso mo, además, la gestión de datos que ha facilitado el uso de medios digitales, ayuda a estas compañías a conocernos y hasta adaptarse en los mensajes con los que se dirigen a nosotros 

Y es que si algo está claro es que no todos buscamos lo mismo. Somos diferentes e, incluso, cada uno de nosotros dentro de su vida va cambiando sus necesidades, sus sueños, sus miedos o sus gustos, y esto, las marcas lo tienen en cuenta a la hora de ofrecer sus productos y servicios. 

Parémonos a pensar en lo que nos genera, por ejemplo, cuando nos escriben un correo con algo que se adapta perfectamente a lo que buscamos; nos llaman y dan de lleno en lo que nos preocupa actualmente, o, incluso, entienden y aciertan con nuestros gustos musicales o literarios. 

Ante este momento de “conexión” con la marca, sentimos la misma sensación que teníamos cuando nuestras madres, simplemente con mirarnos, sabían qué nos pasaba y qué necesitábamosesa sensación de individualización, clave para seguir confiando en estas compañías que nos conocen tan bien, y que ya forman parte de nosotros y de nuestro día a día.  

Pero, ¿qué ocurre en nuestra experiencia como empleados? ¿Cuántos de vosotros creéis que las políticas de gestión de personas de vuestras empresas se adaptan a vuestras necesidades?  

La realidad para la mayoría es negativa, ya que vemos que, dentro de nuestras compañías, en vez de trabajar las políticas y soporte a las personas en función de cómo son nuestros empleados, lo común es tener políticas generales para todos los empleados o, en algún caso, centradas en un colectivo o una necesidad concreta. 

Y es que, un aspecto clave para la gestión de la Experiencia de Empleado es el conocimiento de los diferentes colectivos que forman parte de nuestras plantillas y cuáles son sus principales características y diferencias para, así, definir unos arquetipos de empleados que nos ayuden a entender qué busca cada uno en la relación con nuestra compañía y tratar de adaptarnos a la misma, creando un modelo en el que ambas partes se conozcan y se adapten a la otra. 

Para conseguir definir los diferentes arquetipos de empleados, identificaremos aspectos como: ¿cómo son?, ¿qué es importante en su vida?, ¿cuáles son sus objetivos?, ¿qué les preocupa?, ¿qué esperan de su relación con la compañía? 

Así, vemos como se habla mucho de la necesidad de buscar la igualdad en la gestión de personas, pero ¿realmente queremos que nos traten igual a todos y durante toda nuestra carrera profesional?  

La respuesta, sin duda, es un no rotundo. Es por ello que tener en cuenta los arquetipos de empleados será clave para entender a cada colectivo con tal de poder ofrecerles la mejor experiencia. Y es que lo que realmente queremos es que nos entiendan y nos traten de manera diferenciadaasumiendo que no todos somos iguales ni queremos lo mismo en todo momento.  De esta forma, igual que queremos vivir experiencias únicas cuando vamos a un restaurante, buscamos un libro, utilizamos el móvil o compramos una camiseta en nuestra tienda favorita, también queremos seguir siendo únicos en el día a día de nuestro trabajo.